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DEL BUEN COMER
29 de Junio de 2026
Valencia suma una nueva dirección gastronómica en una de sus avenidas con más movimiento. El proyecto hostelero que ya tenía presencia en la Plaza de la Reina, ha abierto su segundo restaurante en la ciudad, esta vez en la Avenida de Francia, 14, con una propuesta que combina cocina creativa, producto de temporada, opciones saludables, obrador propio y una terraza amplia pensada para alargar el plan más allá del plato.
El nuevo espacio refuerza una idea que cada vez pesa más en la restauración actual: el cliente no busca únicamente comer bien, también quiere estar a gusto, encontrar un ambiente agradable, poder elegir según el momento del día y sentir que el lugar tiene una personalidad reconocible.
En Pasqual & Sheila, esa personalidad entra por los ojos desde el primer momento. El local es luminoso, colorido, con grandes ventanales y una estética alegre que acompaña el tipo de cocina que propone: platos visuales, frescos, equilibrados y pensados para disfrutar sin sensación de exceso.
El nuevo restaurante está situado en una de las zonas con más movimiento de Valencia. La Avenida de Francia tiene ese pulso urbano de las grandes vías: gente que pasa, terrazas activas, comercios, oficinas, vecinos, planes improvisados y una vida de calle que encaja bien con un restaurante pensado para distintos momentos del día.
El local hace esquina y aprovecha esa ubicación con grandes ventanales que multiplican la luz natural. Esa luminosidad no es un detalle menor. Cambia la forma de vivir el espacio. Lo hace más abierto, más amable, más apetecible para una comida de mediodía, una merienda o una cena temprana que se estira sin prisa.
Dentro, la estética es vibrante y colorida, pero no caótica. Hay una intención clara de crear un ambiente alegre, reconocible y con personalidad. El restaurante no busca pasar desapercibido ni apoyarse en una decoración neutra. Al contrario: construye un pequeño universo visual donde el color, el diseño y los detalles acompañan la propuesta gastronómica.
Uno de los puntos fuertes del nuevo restaurante es su terraza. Amplia, cómoda y con vocación de convertirse en punto de encuentro, está pensada para mucho más que una comida puntual.
La cocina de Pasqual & Sheila tiene un rasgo que se percibe enseguida: es muy visual. Los platos tienen color, volumen y una presentación que acompaña la estética del local. No parecen pensados solo para alimentar, sino también para despertar apetito desde la mirada.
Los ingredientes están colocados con intención, como si cada elemento tuviera que aportar algo concreto al conjunto: frescura, textura, acidez, suavidad, proteína, cremosidad o contraste. Esa armonía hace que los platos resulten apetecibles sin caer en lo pesado. Es una cocina de sabores amables, con presencia, pero sin estridencias. Una propuesta que puede gustar tanto a quien busca platos saludables como a quien simplemente quiere comer bien, probar algo distinto y no salir con la sensación de haber comido de más.
La carta juega con entrantes y tapas como la ensalada de tomate valenciano, el tartar de salmón, los chipirones a la plancha, la tapa de tartar de ternera, la tapa de anchoa, la tapa de jamón o las patatas bravas de Sheila. Son platos reconocibles, fáciles de compartir y pensados para abrir la mesa sin solemnidad.
Ahí aparece una de las claves del restaurante: una cocina accesible, pero cuidada. No hace falta descifrar una carta compleja para encontrar algo que apetezca. La dificultad está en otra parte: en elegir entre una tapa fresca, un plato más proteico, una opción vegetal, un principal de temporada o una tarta que ya habrá llamado la atención desde la vitrina.
La ensalada de tomate valenciano es uno de esos entrantes que funcionan cuando el producto tiene protagonismo real. En una carta que habla de estacionalidad, empezar por el tomate tiene sentido: frescura, color y una conexión directa con el territorio.
El tartar de salmón, por su parte, encaja con la línea más fresca y contemporánea del restaurante. Es el tipo de plato que necesita equilibrio para no resultar plano ni excesivo: textura limpia, aliño medido y una combinación que acompañe sin tapar el sabor principal.
Los chipirones a la plancha aportan un registro más mediterráneo, sencillo en apariencia, pero muy dependiente del punto de cocción y del respeto al producto. En una mesa compartida, pueden funcionar como ese plato que no busca sorprender con artificios, sino convencer desde lo directo.
Entre los principales, la ensalada de roast beef aparece como una de las propuestas más completas. Combina tomate asado, patatas, pimiento marinado y rúcula, y además encaja dentro de esa línea alta en proteínas que el restaurante quiere potenciar. Es un plato pensado para quien busca algo nutritivo, pero no aburrido; contundente en presencia, pero fresco en sensación.
El salmón al miso es otro de los platos que mejor representa el cruce entre bienestar y sabor. El pescado aporta suavidad, el miso suma profundidad y las verduras de temporada con crema de curry construyen una combinación con más recorrido. Es un plato que puede atraer a quien busca una opción saludable, pero también a quien valora una cocina con matices, color y una presentación cuidada.
Pasqual & Sheila presenta en esta nueva etapa dos líneas gastronómicas que dialogan muy bien con los hábitos actuales: un menú estacional y una propuesta high protein.
El menú estacional pone el foco en el producto de temporada. La idea no es recargar los platos, sino respetar el ingrediente y potenciar su sabor natural. En ese camino aparecen propuestas frescas, veraniegas y muy visuales, como el gazpacho con gambas, pepino, pimiento, aguacate y aceite de pimentón.
La propuesta high protein, en cambio, está pensada para personas activas, deportistas o clientes que quieren cuidar su alimentación sin quedarse en platos tristes o previsibles. Y ahí está el punto interesante: Pasqual & Sheila no plantea lo saludable como restrictivo, sino como una forma de comer con más intención.
Eso convierte al restaurante en una opción especialmente útil para quienes muchas veces sienten que deben elegir entre comer rico o comer ligero. Aquí la carta intenta demostrar que las dos cosas pueden convivir.
Hay una escena que define muy bien el espíritu de Pasqual & Sheila: entrar y encontrarse con una vitrina de tartas frescas, coloridas y perfectamente visibles. Es casi imposible que esa parte dulce pase inadvertida. El restaurante cuenta con obrador, donde elabora diariamente pan fresco y una selección de tartas y dulces que también pueden disfrutarse en formato cafetería.
Entre los postres, el trampantojo de mandarina aporta juego y sorpresa. Es divertido porque engaña a la vista: parece una cosa, pero es otra. Ese tipo de elaboración añade un punto lúdico a la experiencia y conecta bien con el universo colorido del restaurante. La tarta Napoleón apunta hacia una repostería más clásica, de capas, textura y golosidad elegante. Las propuestas con arándanos, como la tarta de queso vasca con ube y arándanos, refuerzan en cambio esa línea más fresca y visual, con colores intensos y sabores afrutados.
Lo interesante es que los dulces mantienen la misma lógica que el resto de la carta: entran por los ojos, pero no se apoyan solo en la apariencia. Buscan una sensación equilibrada, sin excesos innecesarios, con sabores definidos y una presentación que invita a probar.
El nombre del restaurante no es casual. Pasqual y Sheila son los personajes que inspiran el universo de la marca: Sheila, una mujer curiosa, inquieta y con ganas de descubrir mundo; y Pasqual, su perro fiel, compañero de aventuras.
Esa pequeña historia explica muy bien dos rasgos del proyecto. Por un lado, la carta viajera, abierta a sabores internacionales, combinaciones actuales y platos que no se quedan en una sola tradición. Por otro, su política pet friendly, que permite compartir la experiencia con mascotas todos los días de la semana.
Al frente de la propuesta gastronómica está el chef ejecutivo Vova Tashaev. Su historia está ligada a la de los impulsores del proyecto, que tras el inicio de la guerra en Ucrania encontraron en Valencia un lugar para comenzar una nueva etapa hostelera.
Esa mirada de viaje, cambio y descubrimiento se percibe en la personalidad del restaurante. Pasqual & Sheila no se encierra en una cocina de una sola etiqueta. Combina producto local, referencias internacionales, platos saludables, repostería propia y una estética muy reconocible.
Valencia, con su clima, su vida de calle y su forma de entender la gastronomía como parte del día a día, parece un escenario natural para esta propuesta. Un restaurante con terraza, carta flexible, platos coloridos y opciones para distintos momentos encaja bien en una ciudad donde comer fuera no siempre responde a una celebración: muchas veces es simplemente una forma de disfrutar mejor la jornada.
Ubicación: Avenida de Francia, 14, Valencia. También cuentan con restaurante en Plaza de la Reina.
Tipo de cocina: cocina creativa, local e internacional, con menú estacional, opciones high protein, tapas, principales, bebidas y repostería propia.
Qué probar: ensalada de tomate valenciano, tartar de salmón, chipirones a la plancha, patatas bravas de Sheila, ensalada de roast beef, salmón al miso, solomillo de pavo con arroz y alguna de sus tartas de obrador.
Para quién es: quienes buscan un restaurante luminoso y bonito en Valencia, una comida equilibrada, una cena en terraza, una merienda con tartas, opciones saludables o un lugar pet friendly.
Lo más diferencial: la combinación entre estética colorida, terraza amplia, cocina equilibrada, obrador propio y una propuesta pensada para distintos momentos del día.
Reservas: disponibles a través de los canales oficiales de Pascual y Sheila
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