INICIO • HECHO EN ESPAÑA • DEL BUEN COMER • TURISMO • NOTICIAS • NOVEDADES • AGENDA
INICIO • HECHO EN ESPAÑA • DEL BUEN COMER • TURISMO • NOTICIAS • NOVEDADES • AGENDA
HECHO EN ESPAÑA
25 de Junio de 2026
Marymont Pasta nació para resolver un problema real de la hostelería: la falta de tiempo, espacio y manos para elaborar pasta fresca artesanal dentro de muchas cocinas profesionales. Pero en Valencia, ese proyecto italiano encontró algo más que un mercado: encontró un ingrediente capaz de cambiar su propia masa.
Ese ingrediente es la chufa, uno de los productos más reconocibles de la despensa valenciana. Con ella, Marymont ha dado forma a una propuesta que cruza dos culturas gastronómicas: la técnica y memoria de la pasta italiana con un guiño directo al territorio donde el obrador ha echado raíces.
El resultado es una pasta fresca elaborada con harina de chufa, concebida como una alternativa sin gluten, pero también como una declaración de intenciones: innovar sin perder el vínculo con el producto, con la artesanía y con una forma de cocinar que busca tener personalidad.
Marymont nació en enero de 2022 con una idea muy concreta: convertirse en una especie de “cocina fantasma” para restaurantes. No en el sentido de una marca oculta al consumidor, sino como un obrador capaz de apoyar a cocinas profesionales que quieren ofrecer pasta fresca artesanal, pero que no siempre cuentan con el espacio, el tiempo o la capacidad de producción necesarios.
Detrás del proyecto hay más de quince años de experiencia en hostelería y una observación clara: en muchos restaurantes, cuando la producción artesanal se vuelve difícil, la solución suele pasar por productos ya elaborados o de quinta gama. Marymont quiso ocupar justo ese lugar intermedio: ofrecer pasta fresca hecha con oficio, con variedad y con posibilidad de adaptarse a distintas necesidades gastronómicas.
En su obrador elaboran tortellini, ravioli, plin, pasta larga y pasta corta, tanto para el canal Horeca como para venta al público. También trabajan propuestas para personas veganas, vegetarianas o celíacas, una línea que no aparece como añadido secundario, sino como parte de la identidad del proyecto.
La idea de incorporar chufa a la pasta no surgió de una estrategia de marketing, sino de una suma de intuiciones, encuentros y territorio. Valencia tiene una identidad gastronómica muy marcada, y la chufa forma parte de ese imaginario colectivo que va mucho más allá de la horchata.
El primer vínculo apareció en la Patacona, a través de la heladería Obrador de Bou, donde Marymont descubrió distintas elaboraciones con chufa. Aquella presencia del producto valenciano despertó una pregunta: ¿podía la chufa entrar también en el universo de la pasta fresca?
La idea terminó de tomar forma después de un encuentro con Marzia Monteleone, una arquitecta italiana conocida en un networking, que propuso utilizar la chufa para elaborar una pasta sin gluten. Aquello confirmó que la intuición inicial tenía recorrido y abrió el camino a una fase de pruebas, ajustes y formulaciones.
Porque trabajar una masa de pasta con harina de chufa no consiste solo en sustituir un ingrediente por otro. Supone entender cómo se comporta esa harina, qué punto de hidratación necesita, cómo responde durante la cocción y de qué manera puede mantener textura, sabor y estabilidad sin perder la sensación de una buena pasta.
Uno de los grandes retos de los productos sin gluten es que muchas veces se perciben como alternativas: opciones útiles, necesarias o correctas, pero no siempre deseables por sí mismas. Marymont ha querido ir en otra dirección.
Su objetivo es que la pasta con harina de chufa pueda comerse sin pensar primero en la restricción, sino en el plato. Que funcione en cocina, que mantenga estructura durante la cocción, que aguante bien tanto en elaboraciones frías como calientes y que permita al restaurante trabajar con ella sin miedo a que se rompa o pierda consistencia.
En las degustaciones que realizan para el sector Horeca, la respuesta que más les interesa es precisamente esa: que incluso quienes están acostumbrados a la pasta italiana no perciban el producto como una versión menor por no llevar gluten.
Ahí está una de las claves del proyecto. No se trata solo de hacer pasta apta para más personas, sino de hacer una pasta que mantenga placer, textura y carácter. Una pasta que pueda integrarse en cartas profesionales, pero también llegar a quienes buscan productos artesanales con una historia detrás.
La palabra “fusión” se usa mucho en gastronomía, a veces demasiado. Pero en este caso no hablamos de una mezcla superficial entre Italia y Valencia, sino de un intento por hacer dialogar técnica, territorio y necesidad real.
La pasta aporta el lenguaje de origen: la tradición italiana, las formas, los rellenos, la cultura de la masa fresca. La chufa aporta identidad local, conexión valenciana y una posibilidad técnica para trabajar una línea sin gluten con personalidad propia.
Ese cruce es lo que vuelve interesante el caso de Marymont. No es solo un emprendimiento de pasta italiana en Valencia. Es un ejemplo de cómo un proyecto migrante puede instalarse en un territorio, escucharlo, observar sus productos y dejarse transformar por ellos.
Marymont trabaja especialmente con restaurantes, pero su propuesta también tiene sentido para el consumidor que busca productos artesanales y diferentes. En un momento en el que cada vez se valora más saber quién está detrás de lo que comemos, la pasta con harina de chufa tiene una ventaja clara: cuenta una historia antes incluso de llegar al plato.
Habla de una italiana en Valencia, de un obrador que busca soluciones para la hostelería, de una masa que ha necesitado pruebas y ajustes, y de un producto valenciano que encuentra un uso inesperado fuera de su territorio habitual.
Ese tipo de producto conecta con una tendencia cada vez más visible: comer no solo por sabor, sino también por origen, proceso, valor añadido y coherencia. La pasta de Marymont no se limita a cubrir una necesidad alimentaria; propone una manera distinta de mirar un ingrediente tan reconocible como la chufa.
Marymont no quiere quedarse en esta primera unión entre Italia y Valencia. El obrador ya estudia nuevas colaboraciones y la posibilidad de trabajar con otros tipos de harinas, siempre con la idea de mantener una pasta artesanal, saludable y abierta a más públicos.
Ese futuro encaja con la filosofía que ha impulsado el proyecto desde el principio: no renunciar al oficio, pero tampoco quedarse quietos. Explorar, probar, corregir y volver a empezar hasta encontrar una masa que tenga sentido técnico, gastronómico y emocional.
Porque, en el fondo, esta historia no va solo de pasta con harina de chufa. Va de cómo un producto local puede abrir nuevos caminos cuando alguien decide mirarlo desde otra cultura culinaria.
Qué encontrar: pasta fresca artesanal elaborada en Valencia, con formatos como ravioli, tortellini, plin, pasta larga, pasta corta y otras especialidades italianas.
Productos destacado: pasta elaborada con harina de chufa, una propuesta sin gluten que une tradición italiana y producto valenciano.
A quién va dirigida: restaurantes, canal Horeca y público final que busca pasta fresca artesanal, opciones diferentes y elaboraciones adaptadas a distintas necesidades alimentarias.
Opciones disponibles: pasta fresca tradicional, propuestas sin gluten y elaboraciones pensadas para personas veganas, vegetarianas o celíacas.
Dónde están: Plaza Escultor Frechina 14, Valencia.
Tienda online: Marymont cuenta con tienda online para consultar productos y realizar pedidos.
Más información: en la web oficial de Marymont Pasta.
NOTICIAS Y TENDENCIAS