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DEL BUEN COMER
16 de Octubre de 2026
Con una historia que se remonta a 1889, PAUL busca hacerse un hueco en España con una propuesta que reúne panadería, pastelería y cocina francesa. Sus establecimientos en Madrid y Barcelona son el punto de partida de una etapa en la que quiere conocer al consumidor español y convertir la curiosidad por la marca en una relación cotidiana.
Aunque la bollería y la pastelería forman parte de su identidad, la historia de esta casa francesa comenzó en una pequeña panadería del norte de Francia. Más de un siglo después, ese origen sigue marcando el negocio y la manera en que quiere acercarse al público español.
La historia de PAUL: de una panadería familiar a las ciudades francesas
El recorrido familiar arranca en 1889 en Croix, cerca de Lille, con Charlemagne Mayot al frente de una panadería. Su hijo Edmond tomó el relevo en 1908 y, en la siguiente generación, Suzanne Mayot y su marido, Julien Holder, continuaron el oficio en Lille.
El nombre PAUL llegaría más tarde. En 1953, Julien y Suzanne se instalaron en una panadería y pastelería que pertenecía a la familia Paul y conservaron su nombre. Su hijo Francis Holder sería una figura decisiva en la transformación del negocio.
El crecimiento estuvo ligado a su capacidad para encontrar nuevos clientes. En los años sesenta, Francis comenzó a suministrar pan a las Nouvelles Galeries y a empresas de la distribución. En 1972 instaló un horno de leña a la vista del público en el establecimiento familiar. La fórmula acompañó la expansión de las panaderías PAUL por galerías comerciales y centros urbanos franceses.
La oferta también evolucionó. En 1987 llegaron sus primeros salones de té y restaurantes, ampliando las posibilidades de consumir sus productos en el propio local. Las fachadas negras, incorporadas en 1993, terminaron convirtiéndose en uno de los rasgos reconocibles de la enseña.
PAUL en España: Barcelona y Madrid como punto de partida
La etapa actual de PAUL en España tomó forma en 2025. En junio puso en marcha su obrador en Barcelona y sus establecimientos de Rambla de Catalunya y Diagonal. En noviembre extendió su presencia a Madrid, con un obrador y dos locales en Serrano y Plaza del Perú.
Según explica la compañía a Gastronomía Abierta, este desarrollo responde a su estrategia de crecimiento internacional, con un propósito que combina la difusión de su identidad francesa y el aprendizaje sobre los gustos y hábitos españoles.
Los cuatro establecimientos funcionan también como espacios desde los que observar esa relación: qué productos despiertan interés, cuándo acuden los clientes y qué buscan en la experiencia. Cada ciudad dispone de su propio obrador, donde, según detalla la marca, se elabora pan fresco todos los días del año. El suministro a los locales se realiza hasta tres veces al día con producto recién horneado.
Ese trabajo diario sostiene el concepto que PAUL define como boulangerie bistro: una combinación de panadería y restauración que permite pasar de una compra de pan a sentarse a desayunar o comer.
Qué propone PAUL: del croissant al brunch
En esta primera etapa, el desayuno y el brunch son los momentos de consumo que mejor están contribuyendo a consolidar la marca, según la información facilitada por su equipo en España.
El café de especialidad, los croissants recién horneados, las omelettes y la tartine de huevos poché con aguacate, servida sobre pan de malta y masa madre, figuran entre las propuestas que destaca la compañía. La carta busca dar continuidad al producto de panadería a lo largo de la jornada, incorporándolo a distintas preparaciones y ocasiones.
«El pan está en el ADN de PAUL», señala Meritxell Casals, Marketing Manager de PAUL España. «Llevamos elaborándolo desde 1889 y es el punto de partida de todo lo que hacemos».
Junto al producto, la firma concede un papel central al consumo en el local. La decoración, el ambiente y el servicio forman parte de una experiencia con la que quiere trasladar su interpretación del art de vivre francés: dedicar tiempo a desayunar, conversar alrededor de un café o compartir una merienda.
Cómo recibe el público español la propuesta francesa
Entre los aprendizajes que destaca aparece la afinidad del público español con la panadería y la pastelería francesas. También la buena recepción de ingredientes cercanos a sus propias costumbres, como el jamón ibérico.
La adaptación se plantea, por tanto, a través de incorporaciones concretas que permitan conectar ambas culturas gastronómicas. La intención es conservar las referencias francesas que identifican a PAUL y encontrar una forma de integrarlas en los hábitos locales.
Para la enseña, el reto consiste en que la visita no dependa únicamente del deseo de probar una marca recién llegada. Aspira a formar parte de rutinas reconocibles: el desayuno entre semana, el brunch del fin de semana o el café de la tarde.
Los planes de crecimiento de PAUL en España
Antes de ampliar su presencia, la prioridad de PAUL es consolidar las cuatro ubicaciones actuales. La compañía quiere reforzar su reconocimiento, profundizar en el conocimiento del consumidor y asegurar una experiencia consistente en sus establecimientos.
A partir de esa base, prevé seguir trabajando en su crecimiento en España y valorar nuevas ubicaciones y ciudades durante los próximos años.
La ambición está definida: conseguir que una casa francesa con más de 135 años de trayectoria encuentre su espacio en la vida cotidiana española. Su siguiente capítulo dependerá de cómo avance esa relación, iniciada entre panes, croissants y mesas de desayuno en Madrid y Barcelona.
Datos de Interés
Dónde encontrar PAUL en España: En Barcelona, la marca cuenta con establecimientos en Rambla de Catalunya, 29, y Avinguda Diagonal, 433. En Madrid está presente en Serrano, 80, y Plaza del Perú, 1, en el distrito de Chamartín. Esta última es la ubicación a la que se refiere la compañía al mencionar su local de Chamartín.
Tres términos para entender su propuesta: La palabra francesa boulangerie hace referencia a la panadería; pâtisserie, a la pastelería; y viennoiserie engloba elaboraciones de bollería como el croissant. En PAUL, estas familias de productos conviven con una oferta de restauración, lo que explica que sus locales permitan tanto comprar para llevar como sentarse a comer.
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