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NOTICIAS Y TENDENCIAS
25 de Septiembre de 2026
La octava edición de ftalks Food Summit, celebrada en Valencia los días 16 y 17 de septiembre, reunió a cerca de 1.000 personas entre empresas alimentarias, investigadores, inversores y startups. Sobre la mesa había cuestiones que pueden parecer lejanas al consumidor, como la inteligencia artificial en las fábricas o la resistencia de los cultivos. Sin embargo, de las decisiones que se tomen en esos ámbitos dependerá, en parte, qué alimentos encontraremos, cuánto costarán y cómo los incorporaremos a nuestra vida diaria.
Para Beatriz Jacoste, CEO de KM ZERO Food Innovation Hub, la organización que impulsa el encuentro, los cambios más visibles no tendrán necesariamente un aspecto futurista. «Creo que veremos cambios muy claros en la cesta de la compra en los próximos cinco años, pero más prácticos que de ciencia ficción», nos ha dicho en una entrevista para Gastronomía Abierta. Su pronóstico apunta a platos preparados que intenten combinar comodidad, sabor y mejor perfil nutricional; bebidas reformuladas; y productos pensados para necesidades distintas según la etapa de vida o el momento de consumo.
Cocinamos menos, pero queremos comer mejor
Uno de los retos que identifica Jacoste nace de una situación cotidiana: disponemos de menos tiempo para cocinar, pero seguimos queriendo comer bien. Según explica, la respuesta de la industria pasa por mejorar los platos preparados para que resulten fáciles de incorporar a la rutina y, al mismo tiempo, sean apetecibles y nutricionalmente interesantes.
La cuestión es cómo conseguirlo a un precio que el consumidor esté dispuesto a pagar. Salud, sostenibilidad, comodidad y sabor fueron exigencias recurrentes en las conversaciones de ftalks. Jacoste reconoce que reunirlas en un mismo producto no siempre es sencillo. «Precio y conveniencia siguen teniendo muchísimo peso», señala. Y añade una condición que a menudo se pierde entre los grandes objetivos de la innovación alimentaria: «El sabor es la condición mínima, porque sin sabor no hay repetición».
Las bebidas ofrecen otro ejemplo cercano. En el foro se debatió cómo reducir el azúcar o incorporar nuevos ingredientes sin perder el sabor que hace que alguien vuelva a comprar un producto. Jacoste prevé más propuestas en esa dirección durante los próximos años, aunque su aceptación dependerá de que encajen en los hábitos reales de consumo.
¿Puede la alimentación adaptarse a cada persona?
La nutrición de precisión fue otro de los asuntos destacados del encuentro. Su objetivo es ajustar la alimentación a las necesidades de cada persona a partir de información sobre su salud y sus circunstancias. Ana Ramírez de Molina, directora de la Fundación IMDEA Nutrición, defendió en ftalks que esta disciplina necesitará apoyo de las políticas públicas para desarrollarse como herramienta de salud.
Jacoste distingue entre esa personalización más avanzada y los cambios que podrían alcanzar antes a un público amplio. En nuestra entrevista, plantea que veremos productos dirigidos a necesidades o etapas de vida concretas, mientras que las propuestas de nutrición individualizada seguirán un camino más especializado. Es una diferencia importante: que una posibilidad se debata en un foro no significa que vaya a estar al alcance de todos de forma inmediata.
También apareció en las conversaciones el efecto de los medicamentos GLP-1 sobre los hábitos alimentarios. Para la industria, el debate va más allá de cuánto come una persona: obliga a pensar en el tamaño de las raciones y en el valor nutricional de cada porción. Es una de las cuestiones que muestra hasta qué punto pueden cambiar las necesidades a las que deberá responder la oferta de alimentos.
La tecnología que no veremos en el plato
Buena parte de la transformación podría ocurrir antes de que un alimento llegue a la tienda. En ftalks, responsables de grandes empresas alimentarias debatieron sobre el uso de datos e inteligencia artificial para planificar la producción, anticipar la demanda y detectar problemas de calidad. En esa conversación participaron representantes de compañías como Nauterra, Hijos de Rivera, Grupo Central Lechera Asturiana, Helados Estiu y Familia Martínez.
Jacoste cree que la inteligencia artificial tendrá un papel importante, aunque muchas de sus aplicaciones serán invisibles para el consumidor: desde el desarrollo de productos hasta la reducción del desperdicio. Al mismo tiempo, advierte de que la tecnología debe responder a problemas concretos. La idea se repitió entre los directivos presentes en el foro: instalar nuevas herramientas, por sí solo, no resuelve las dificultades de la industria.
Y no todo depende de las fábricas. El futuro del campo ocupó un lugar central en el encuentro, con debates sobre agricultura regenerativa, rentabilidad de las explotaciones y relevo generacional. «Sin campo no hay futuro de la alimentación», nos ha dicho Jacoste. Mantener una producción estable y atraer a nuevas generaciones de agricultores será decisivo para que cualquier mejora en los productos pueda sostenerse en el tiempo.
Dos startups premiadas: envases más ecológicos y una nueva fuente de hierro
El encuentro también permitió ver soluciones en desarrollo. En los ftalks Startups Awards 2026, la española Fibtray fue reconocida como la startup más sostenible por sus bandejas alimentarias fabricadas principalmente con fibra natural, concebidas como alternativa a las bandejas de plástico utilizadas para productos frescos.
El premio a la startup más innovadora fue para la sueca Ironic Biotech, que desarrolla un compuesto de hierro de origen no animal con el que busca mejorar la absorción de este nutriente. Ambas recibieron 5.000 euros y acceso a un programa de desarrollo de negocio.
Estos premios ayudan a entender qué significa hablar del futuro de la alimentación sin quedarse en una idea abstracta: puede tratarse de cambiar el envase de un producto habitual o de investigar una nueva forma de incorporar un nutriente. Su presencia en ftalks muestra hacia dónde se dirige la innovación; su llegada al mercado dependerá de que las soluciones puedan producirse, distribuirse y responder a una necesidad real.
La pregunta, por tanto, no es solo si comeremos de otra manera, sino qué cambios llegarán a nuestra vida cotidiana y para quiénes serán accesibles. Entre las previsiones de Jacoste y las propuestas presentadas en Valencia aparece una dirección clara: la alimentación del futuro tendrá que encajar en cómo vivimos hoy, sin perder de vista la salud, el sabor, el precio y la capacidad del campo para seguir produciendo.
Del pescado hecho con subproductos del mar a los zumos con menos azúcar
El Future Market de ftalks reunió a 34 startups que mostraron cómo podrían cambiar distintas partes de la cadena alimentaria. Entre las propuestas que los asistentes pudieron degustar estaban los «filetes» de Hailia, elaborados a partir de subproductos del mar, y los zumos de BlueTree Technologies, que utiliza una tecnología para reducir el azúcar presente de forma natural en la fruta. Otras soluciones actuaban antes de que el alimento llegase al plato: Bio2Coat presentó recubrimientos comestibles y alternativas de envasado diseñadas para prolongar su vida útil, mientras que Modoru Biotech mostró una propuesta para el control de plagas y enfermedades de los cultivos basada en nanotecnología y ARN. Son proyectos con aplicaciones muy distintas, desde aprovechar mejor las materias primas hasta conservar los alimentos durante más tiempo. Su presencia en el foro permite ver qué se está desarrollando, aunque no implica que todas estas soluciones vayan a llegar pronto al mercado.
Datos de Interés
Una reserva mundial de semillas. Fuad Gaši, coordinador de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, explicó en ftalks que allí se conservan más de un millón de duplicados de semillas de unas 6.000 especies, procedentes de 249 países. Sirve para hablar de la diversidad de cultivos que podría necesitar la alimentación del futuro.
El supermercado también puede influir en lo que comemos. Joanna Trewern, de ProVeg, defendió que las tiendas pueden facilitar elecciones más saludables y sostenibles si hacen que esas opciones sean visibles, accesibles y fáciles de escoger. Es un dato cercano al lector: no todo depende de que aparezcan alimentos nuevos, sino también de cómo se ofrecen los que ya existen.
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