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17 de Octubre de 2025
El aroma a pan recién hecho volvió a llenar el puerto de Valencia. En la explanada de Veles e Vents, cientos de personas se acercaron este 16 de octubre para celebrar la II Feria Artesana del Pan, un evento que ya se ha convertido en cita imprescindible para los amantes del producto auténtico.
Organizada por el Gremio de Panaderos y Pasteleros de Valencia, la feria puso el foco en la importancia del pan artesano como símbolo de identidad, alimento esencial y nexo cultural de los barrios valencianos.
La jornada coincidió con el Día Mundial del Pan y el Día Mundial de la Alimentación, y su objetivo fue claro: reivindicar los productos locales, sostenibles y elaborados con manos artesanas.
Entre hogazas, barras, cocas y piezas de masa dorada, los visitantes pudieron degustar una amplia variedad de panes tradicionales valencianos, elaborados por maestros agremiados y maridados con aceite de oliva Grattitude, en un espacio abierto al público que se convirtió en un pequeño paraíso sensorial.
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, asistió al encuentro y subrayó el valor de los hornos tradicionales como puntos de encuentro en los barrios, recordando que el pan “es mucho más que alimento: es energía, cultura y memoria”.
El pan, además, fue reivindicado como un producto nutritivo y saludable, fuente natural de energía, hierro, magnesio, potasio y vitaminas, con propiedades antioxidantes que contribuyen al bienestar general y a la prevención de enfermedades crónicas.
Entre todas las variedades, hubo una protagonista indiscutible: la Pataqueta, el pan más emblemático del esmorzaret valenciano.
Su forma semicircular y su miga densa resumen siglos de tradición panadera. El Gremio aprovechó esta edición para impulsar su reconocimiento como Marca CV, el sello de calidad agroalimentaria de la Generalitat Valenciana.
Durante el evento, tuvo lugar un almuerzo popular con Pataqueta acompañado de una charla entre Juanjo Rausell, presidente del Gremio; Eva Davó, de La Cantina de Ruzafa; y el periodista gastronómico Paco Alonso, quienes compartieron reflexiones sobre la importancia de proteger este pan frente a la industrialización.
“Queremos que la Pataqueta vuelva a ocupar el lugar que merece en la mesa valenciana”, destacó Rausell. “Es sabor, historia y orgullo de nuestra tierra”.
La jornada cerró con una sonrisa y un guiño a la cultura gastronómica local. El popular podcast “Disfrutons”, de los humoristas Jajajers, grabó un episodio especial en directo dedicado al pan y los dulces valencianos. Con humor y nostalgia, repasaron la historia de los hornos artesanos y su papel como epicentros sociales de la vida cotidiana, donde el pan no solo se compra, sino que se comparte.
Con esta segunda edición, la Feria Artesana del Pan de Valencia se consolida como un escaparate del talento panadero valenciano, un espacio donde tradición e innovación conviven y donde el público puede reencontrarse con el sabor de lo auténtico.
El evento reafirmó el compromiso del Gremio con la defensa del pan artesanal y la promoción de la gastronomía valenciana como expresión de identidad, sostenibilidad y cultura viva.
El acompañamiento perfecto llegó de la mano de Grattitude, un aceite de oliva virgen extra que representa la excelencia y el respeto por la tierra mediterránea.
Su perfil equilibrado, con notas frescas de hierba cortada, almendra y un toque de amargor elegante, realzó cada matiz del pan artesanal.
Más que un maridaje, fue una experiencia sensorial que puso en valor la unión entre dos pilares de la dieta mediterránea: el pan y el aceite, ambos nacidos del trabajo paciente, la naturaleza y la tradición.
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