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NOTICIAS Y TENDENCIAS
23 de Junio de 2025
Durante los días 9 y 10 de junio, Córdoba se convirtió en el epicentro de la innovación en torno a uno de los ingredientes más antiguos y a la vez más desconocidos de nuestra despensa: el vinagre. La ciudad acogió el I Congreso Profesional del Vinagre, una cita organizada por la Asociación VINAVIN, con el respaldo de instituciones como el IMDEEC, la Diputación de Córdoba y el Ayuntamiento, entre otros.
El evento reunió a productores, sumilleres, cocineros y divulgadores con un objetivo claro: dar al vinagre de calidad el lugar que merece como producto gastronómico, cultural y sensorial.
La elección de Córdoba no fue casual. La ciudad no solo alberga una de las tres Denominaciones de Origen de vinagre reconocidas en España —Montilla-Moriles—, sino que es también cuna de tradiciones culinarias que han hecho del vinagre un ingrediente esencial.
El congreso se celebró en dos espacios clave: el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A), donde se desarrollaron ponencias técnicas y catas profesionales, y el Centro de Recepción de Visitantes, junto a la Mezquita, donde tuvieron lugar los showcookings y degustaciones al aire libre.
Uno de los momentos más esperados fue la Cata Profesional de Vinagres, conducida por las expertas Isabel López (IFAPA), Carmen Requena (Tierra de Vinos) y Mara de Miguel (Things to do Córdoba). Los asistentes pudieron descubrir la complejidad de ocho vinagres únicos, entre ellos:
Vinagre Balsámico a la Naranja (Un&Co): con un perfil dulce y cítrico que sorprendió por su suavidad.
Gran Reserva 50 años de Toro Albalá: un vinagre envejecido medio siglo, con notas a Pedro Ximénez y gran persistencia.
Piedra Luenga Bio PX (Bodegas Robles): ecológico, profundo y elegante, elaborado por el sistema tradicional de criaderas.
Lágrima de Malvasía Volcánica: fresco, ácido y aromático, con origen en los suelos volcánicos de Canarias.
Cada uno de ellos reveló que el vinagre, cuando es tratado con el mismo respeto que el vino o el aceite, se convierte en una auténtica joya sensorial.
La exhibición gastronómica en la terraza del CRV fue otro de los grandes momentos del congreso. Diez chefs cordobeses crearon tapas donde el vinagre no era un detalle, sino el protagonista. Desde escabeches creativos hasta platos dulces y marinados, las propuestas demostraron que el vinagre puede aportar profundidad, acidez equilibrada y carácter a cualquier receta.
El entorno, con la Mezquita iluminada y la ribera del Guadalquivir como telón de fondo, convirtió la velada en una celebración sensorial.
La jornada de clausura sorprendió con una propuesta diferente: dos cócteles de autor elaborados con vinagre por la mixóloga Mara de Miguel.
El primero, un spritz con vinagre de dulce de membrillo y balsámico a la naranja, evocaba la bebida tradicional “El Charco” de Carcabuey.
El segundo, un gintonic trampantojo con vinagre Piedra Luenga Bio PX, se sirvió con pajita de fresa y flor comestible.
Una forma innovadora, refrescante y elegante de demostrar que el vinagre también tiene espacio en la coctelería contemporánea.
El congreso cerró con un mensaje claro: el vinagre es mucho más que un ácido de cocina. Es un producto con historia, técnicas propias de elaboración, variedades ligadas al territorio y una versatilidad aún por descubrir.
VINAVIN y sus colaboradores han puesto la primera piedra para convertir a Córdoba en centro internacional del vinagre de calidad, fomentando su estudio, producción, comercialización y, sobre todo, su difusión como ingrediente valioso y con identidad.
El vinagre Gran Reserva 50 años de Toro Albalá es uno de los pocos vinagres envejecidos medio siglo en España, elaborado artesanalmente con Pedro Ximénez.
El vinagre Lágrima de Malvasía Volcánica, de origen canario, ha sido reconocido con el Gran Oro VINAVIN 2024 por su carácter fresco, ácido y mineral.
España cuenta con tres Denominaciones de Origen Protegidas de vinagre: Montilla-Moriles, Jerez y Condado de Huelva. Córdoba es la única ciudad andaluza que produce las tres: vino, aceite y vinagre con D.O.P.